Torreón no nació para fracasar

La semana pasada leí un tweet de @HectorFaya, con el título “Torreón no nació para fracasar”, me llamó la atención puesto que soy de ésta Ciudad, y al terminar de leerlo sentí un «auch!» y recordé comentarios de amistades, gente conocida, diferente opiniones de cualquier tipo a personas destacadas que “la han hecho”, o de obras públicas o privadas que por lo general siempre criticamos negativamente, rara vez  o pocas son las personas o somos, quienes hacen o hacemos la crítica positiva.

INTIMIDADES COLECTIVAS
por Edgar Salinas Uribe / 2012-09-28 • ACENTOS
Origen”http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9160095

Por casualidad tropecé con una frase que se le atribuye a San Isidoro de Sevilla: “no son las piedras sino las personas las que hacen a las ciudades”. Si así es, los edificios, paseos, plazas, museos, equipamiento y demás constituyentes urbanos serían la expresión de las aspiraciones pero también de los fracasos de los habitantes de una ciudad.
Una ciudad sería entonces la proyección de las luces y oscuridades de sus ciudadanos. También la exteriorización de sus miedos, de sus traumas y “diablos”. Una ciudad refleja el mundo interno de sus ciudadanos.
Me atrevo a decir que, en el actual contexto, “el diablo” que permea la indisposición al encuentro constructivo en Torreón es el miedo colectivo a ganar. Torreón tiene miedo a ser mejor ciudad. Torreón tiene miedo a creer en sí misma y en su gente: ese es su diablo. Sé que es una afirmación por lo menos impopular, pero no alejada de la realidad.
Alguna vez un creativo emprendedor torreonense, cuyos logros han sido aplaudidos fuera de la Comarca, me decía que se fue porque aquí el éxito de una persona es imperdonable. Acaso lo sea porque Torreón no se perdona el éxito como ciudad. Y haya que regocijarse, entonces, en el fracaso y sus múltiples manifestaciones. Darle rienda suelta al fracaso.
Más: Platiqué con un periodista acerca de cómo era de llamar la atención que las noticias locales más vistas en internet tenían que ver con aspectos destructivos y negativos de toda índole y cómo, las noticias positivas, solían recibir comentarios negativos y pocas visitas. No se le perdona el éxito a emprendedores locales reconocidos nacional e internacionalmente; a escritores, artistas, actores o actrices locales; a una buena acción de gobierno; bueno, hay quien no le perdona el éxito ni al Santos.
Habría que hacer cara a esa situación que pasa por disposiciones personales y prácticas colectivas. Hay que sentarse a recrear una visión de ciudad que en el día a día y en los pequeños cambios muestre que tiene esperanza, que ha pactado un rumbo, que no niega adversidades y riesgos, pero que se niega a perder. Sé que el fracaso es negocio de algunos. Pero el éxito sería negocio de todos.
Me alegra que en grupos pequeños de profesionales y de gremio, en redes que poco a poco crecen, en algunas aulas, esté permeando más la idea que Torreón no es una ciudad construida para fracasar.

twitter.com/letrasalaire

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